Tormentas intensas y arcoíris dobles: una tarde de asombro en el noreste cordobés

Una tarde que había comenzado con calma terminó transformándose en un espectáculo tan imponente como desafiante. Tormentas aisladas irrumpieron con fuerza en la región y descargaron su potencia con lluvias intensas, ráfagas y una sorpresiva granizada que obligó a los vecinos a improvisar refugios.

En la localidad de Diego de Rojas, el fenómeno se manifestó con especial virulencia. Una cortina de agua acompañada por abundante caída de granizo sorprendió a los automovilistas que transitaban por la ruta provincial Nº 10. Sin otra opción ante la intensidad del meteoro, muchos conductores detuvieron su marcha y buscaron protección bajo los árboles a la vera del camino, aguardando que la tormenta descargara toda su energía antes de retomar viaje.

Las precipitaciones comenzaron pasado el mediodía y, en pocas horas, los pluviómetros marcaron entre 40 y 50 milímetros en distintos puntos de la región. El avance del sistema, que se desplazó con dirección al noreste, dejó a su paso calles anegadas temporalmente, campos revitalizados por el agua y un cielo cambiante que ofreció un contraste dramático entre nubarrones oscuros y claros repentinos.

Pero tras la tormenta llegó la postal. A medida que la tarde caía y las lluvias continuaban su trayecto, el cielo regaló una escena inolvidable: los típicos arcoíris comenzaron a dibujarse sobre el horizonte. En La Para y Marull, vecinos captaron imágenes de intensos semicírculos de colores, algunos incluso dobles, que se extendían majestuosos sobre los campos húmedos, como si la atmósfera celebrara el final del temporal.

En tanto, en Miramar de Ansenuza, específicamente en la Planta Transmisora de Radio Cardinal, se registraron 49 milímetros acumulados en las últimas 24 horas, confirmando la magnitud del evento meteorológico. En la estación meteorológica del INTA en Brinkmann reportaron: 18 mm.

Así, la jornada dejó una combinación de tensión y belleza: el estruendo del granizo y el alivio de la lluvia para el campo, seguidos por el espectáculo luminoso de los arcoíris. Una muestra más del carácter impredecible del clima regional, capaz de pasar, en cuestión de horas, de la amenaza al asombro.

Nota y foto: Jorge Villavicencio

Por Jorge

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