La situación de la histórica Capilla San Antonio, uno de los principales atractivos patrimoniales y turísticos de Miramar de Ansenuza, ha generado preocupación y un intenso debate en distintos sectores de la comunidad tras conocerse la venta del terreno donde se encuentra emplazada.

Ubicada en el sector cercano al Gran Hotel Viena, la Capilla San Antonio constituye uno de los edificios históricos más emblemáticos de la localidad. Su origen está estrechamente vinculado a la inmigración croata que llegó a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial y a una importante obra humanitaria destinada a asistir a niños huérfanos y desplazados por el conflicto bélico europeo.

La historia de este lugar comenzó en 1952, cuando los padres franciscanos croatas impulsaron la creación del Hogar San Antonio en Miramar. Allí se alojaban niños cuyas familias habían sido afectadas por la guerra. Algunos llegaron directamente desde Europa, mientras que otros eran hijos de inmigrantes radicados en Argentina. El hogar funcionó durante años como internado, brindando educación, contención y formación religiosa.

Según pudo conocerse, el terreno donde se encuentra la capilla pertenece a una propiedad privada. El mantenimiento del edificio se realizaba mediante un convenio con la Cooperativa Eléctrica de Miramar.

De acuerdo con versiones que circulan en distintos ámbitos locales, aunque sin confirmación oficial, la propietaria habría realizado durante más de un año gestiones ante la Cooperativa Eléctrica y también ante la Municipalidad de Miramar de Ansenuza con el objetivo de vender el lote donde se encuentra emplazada la capilla. Sin embargo, dichas negociaciones no habrían prosperado.

Asimismo, trascendió que el inmueble habría sido ofrecido en condiciones consideradas accesibles, incluso a un valor cercano al fiscal y con posibilidades de financiación. No obstante, esta información tampoco ha sido confirmada oficialmente por las partes involucradas.

Finalmente, el terreno fue adquirido por un particular. Según manifestaron personas vinculadas a la operación, el nuevo propietario habría expresado su intención de preservar la Capilla San Antonio, garantizando su continuidad y realizando las tareas de mantenimiento necesarias para conservarla habilitada y en funcionamiento.

La noticia generó numerosas reacciones en redes sociales y abrió un debate acerca de la preservación del patrimonio histórico y cultural de Miramar. En ese contexto, algunas personas relacionadas con la administración del templo retiraron imágenes y elementos religiosos que se encontraban en el lugar. Según explicaron, la medida tuvo como finalidad resguardar parte del patrimonio histórico vinculado a la comunidad croata y a la trayectoria de la capilla.

Mientras tanto, vecinos, instituciones y fieles católicos siguen con atención la evolución de los acontecimientos. La incertidumbre sobre el futuro de este símbolo de la historia local ha despertado un marcado interés comunitario, dado el valor cultural, religioso y turístico que la Capilla San Antonio representa para Miramar de Ansenuza.

Por el momento, no se han difundido comunicados oficiales que permitan conocer con precisión cuál será el destino definitivo del predio ni las condiciones bajo las cuales continuará funcionando este histórico edificio, considerado una de las principales referencias patrimoniales de la región.

Nota: Jorge Villavicencio para Radio Cardinal.

Por RC

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