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La madera cobró vida en el 3º Simposio de Escultores

Seis obras realizadas a partir de troncos secos sorprendieron a vecinos y turistas en la Playa Copacabana. Las esculturas, que pasarán a integrar el patrimonio cultural de la localidad, volvieron a demostrar cómo el arte puede transformar elementos de la naturaleza en piezas capaces de despertar emociones.

Este domingo 18 de octubre concluyó, en la Playa Copacabana, el 3º Simposio de Escultores de Miramar de Ansenuza, una propuesta cultural que durante todo el fin de semana despertó la curiosidad y las expectativas de los turistas que eligieron nuestra localidad para disfrutar de unos días junto a la laguna.

El encuentro tuvo como escenario una amplia carpa montada especialmente para la ocasión, donde los visitantes pudieron recorrer y apreciar las seis obras realizadas por los escultores participantes. Allí, los troncos secos de diferentes árboles se convirtieron en materia prima para una experiencia artística que tuvo mucho de imaginación, destreza y sensibilidad.

Porque, en realidad, el trabajo de los escultores comienza mucho antes de que aparezca la figura definitiva. En las vetas, las formas irregulares, los nudos y las curvas de cada tronco, los artistas encuentran indicios de aquello que la madera parece guardar en su interior. Es entonces cuando la mirada, la experiencia y la creatividad se combinan para descubrir una figura que, hasta ese momento, permanecía oculta.

Durante la jornada del domingo, el público pudo observar de cerca esa transformación, admirando la habilidad de los artesanos en el manejo de motosierras, formones, gubias, cinceles y otras herramientas propias de la talla en madera. Una tarea que exige precisión, paciencia y conocimiento, pero también la capacidad de interpretar las posibilidades de cada pieza y convertirlas en una obra con identidad propia.

Animales, infancia y naturaleza

Las esculturas de esta tercera edición encontraron un punto de encuentro entre el mundo animal, la naturaleza y los personajes de la infancia. Las figuras invitaron a detenerse, observar y dejar volar la imaginación.

Entre las obras se destacó la imagen de un flamenco que lleva en andas a una niña y un niño, como si ambos estuvieran a punto de emprender un vuelo. En otra, un perro sentado junto a un niño parece compartir con él un instante de contemplación, en una escena que transmite serenidad y cercanía con el entorno natural.

También hubo lugar para el asombro ante la representación de animales desaparecidos, como el tigre dientes de sable, cuya corpulencia y notable realismo despertaron la atención de los visitantes. En cada una de estas piezas, la madera dejó de ser un simple fragmento de árbol para convertirse en un relato visual, capaz de reunir distintas épocas, especies y emociones.

Un patrimonio que permanecerá en Miramar

Más allá del espectáculo que representa observar a los escultores trabajando, uno de los aspectos más valiosos de esta iniciativa es que sus resultados permanecerán en la comunidad. Las seis obras pasarán a integrar el patrimonio cultural de Miramar de Ansenuza y serán instaladas en distintos paseos públicos, donde podrán ser apreciadas por vecinos y turistas.

De esta manera, el arte dejará de estar concentrado en el espacio del simposio para incorporarse a la vida cotidiana de la ciudad. Las esculturas se convertirán en nuevos puntos de interés, en motivos para detenerse durante una caminata y, especialmente, en testimonios permanentes de una actividad que apuesta por la cultura y la construcción de una identidad local.

Durante el encuentro, el intendente de Miramar de Ansenuza, Gerardo Cicarelli, recorrió las distintas obras y felicitó tanto a los escultores por el trabajo desarrollado a lo largo del fin de semana como a la Comisión Organizadora por llevar adelante esta tercera edición.

El reconocimiento que llega desde afuera

La repercusión del simposio también pudo observarse en las redes sociales de la Municipalidad, donde las imágenes de las esculturas motivaron comentarios y expresiones de reconocimiento de personas de otras localidades.

Entre ellos, se destacó el mensaje de un ciudadano de Santa Rosa de Río Primero, quien, al contemplar las obras y el crecimiento de Miramar, escribió:

«Cómo quisiera que mi Santa Rosa esté como usted está dejando a Miramar. He ido una sola vez y siempre estoy dispuesto a volver, pero por cuestiones económicas no puedo… Lo felicito, siga así».

Sus palabras, más allá de la referencia a la transformación de una ciudad, reflejan el valor que adquieren las iniciativas culturales cuando logran trascender sus propios límites y despertar admiración en quienes las conocen a la distancia.

El 3º Simposio de Escultores llegó así a su final, dejando mucho más que seis nuevas obras. Dejó el testimonio del talento de sus artistas, la curiosidad de quienes pudieron seguir de cerca el nacimiento de cada figura y la promesa de que esas piezas continuarán contando su historia en los espacios públicos de Miramar de Ansenuza.

Porque hay algo particularmente conmovedor en descubrir que aquello que alguna vez fue un tronco seco, desprendido de la vida de un árbol, puede encontrar una nueva existencia en las manos de un artista. Y que, a partir de ese encuentro entre la naturaleza y la imaginación, la madera vuelva a vivir, esta vez para quedarse en la memoria de toda una comunidad.

Nota: Redacción Radio Cardinal.

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