La iniciativa contempla la instalación de 500 paneles fotovoltaicos, con una potencia total proyectada de 360 kWp. El objetivo es incorporar generación renovable propia al sistema eléctrico local y, a futuro, avanzar hacia un modelo de generación comunitaria para los asociados.

Miramar de Ansenuza. La Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos de Miramar de Ansenuza dio un nuevo paso hacia la incorporación de generación eléctrica de origen renovable. Durante una reunión realizada este miércoles en la localidad, representantes de la institución y profesionales de la empresa Iris Energía presentaron los aspectos técnicos y operativos del proyecto para la construcción del primer parque solar fotovoltaico de la localidad.
Del encuentro participaron el presidente de la Cooperativa, arquitecto Pablo Merlino, integrantes del actual Consejo de Administración, personal de las áreas técnica y administrativa y profesionales de Iris Energía, empresa que resultó adjudicataria de la licitación para desarrollar el proyecto.
El futuro parque estará emplazado en un terreno ubicado al sur de Miramar de Ansenuza y permitirá que la Cooperativa incorpore una fuente de generación eléctrica propia conectada al sistema local.
Una planta de 360 kWp
De acuerdo con las características presentadas durante la reunión, la instalación estará conformada inicialmente por 500 módulos fotovoltaicos de última generación, con una potencia individual superior a los 700 watts. En conjunto, la planta tendrá una potencia instalada proyectada de aproximadamente 360 kilovatios pico (kWp).
El término kilovatio pico —kWp— representa la potencia máxima que pueden entregar los paneles bajo determinadas condiciones normalizadas de irradiación solar y temperatura. No significa que el parque produzca permanentemente 360 kW: la generación efectiva variará a lo largo del día y del año de acuerdo con la radiación solar disponible, la temperatura, las condiciones meteorológicas y otros factores propios de la operación de una planta fotovoltaica.
La energía producida durante las horas de radiación solar será transformada y acondicionada mediante dos inversores de 150 kW cada uno, para posteriormente ser incorporada a la red eléctrica.
Los inversores cumplen una función fundamental dentro de una instalación fotovoltaica: reciben la corriente continua generada por los paneles solares y la convierten en corriente alterna compatible con las características eléctricas de la red a la que se conecta el parque. También permiten gestionar y supervisar parámetros de funcionamiento del sistema.
El proyecto contempla además las estructuras de soporte construidas en acero galvanizado, cableado y el resto de los componentes necesarios para la interconexión y operación de la planta.
Del proyecto a la puesta en servicio
Iris Energía presentó durante la jornada una síntesis de las distintas etapas previstas para la ejecución de la obra. Según lo informado, y siempre que las condiciones climáticas y operativas acompañen el desarrollo de los trabajos, la construcción podría demandar aproximadamente cuatro meses.

Una vez finalizada la instalación, realizadas las pruebas correspondientes y completados los procesos técnicos necesarios para su conexión, el parque podría comenzar a entregar energía al sistema eléctrico local.
Uno de los aspectos destacados durante la reunión fue la posibilidad de que personal de la propia Cooperativa participe de las tareas de montaje e instalación, bajo la dirección y supervisión técnica del equipo de Iris Energía.
El objetivo no sería solamente completar la obra, sino también generar una transferencia de conocimientos que permita a los trabajadores de la institución familiarizarse con las características de una planta fotovoltaica, su operación, monitoreo, mantenimiento y control.
Para una cooperativa eléctrica, este componente de capacitación adquiere especial importancia, porque el conocimiento técnico acumulado durante la construcción puede convertirse posteriormente en una herramienta permanente para la operación del activo energético.
Experiencia de Iris Energía
Durante la presentación también se expusieron antecedentes de proyectos desarrollados por Iris Energía en el ámbito de la generación solar.
Entre ellos se mencionaron el parque solar de Arroyito, de 2 MW de potencia, la Comunidad Solar Cooperativa de Río Primero, de 1,1 MW, y el proyecto de la Cooperativa de Porteña, de 1,03 MW.
Estos antecedentes fueron presentados como parte de la experiencia que la empresa aporta al proyecto que ahora comienza a desarrollarse en Miramar de Ansenuza.
Qué puede significar para los asociados
Uno de los puntos que despertó particular interés durante la exposición fue el potencial de la generación comunitaria.
La incorporación de generación solar propia puede permitir a una cooperativa producir una parte de la energía que posteriormente distribuye a sus asociados. En términos económicos, esto abre la posibilidad de reducir la exposición a determinados costos asociados a la compra de energía, aunque el impacto concreto sobre las facturas dependerá del esquema comercial y regulatorio bajo el cual opere el parque.
La idea central es relativamente sencilla: en lugar de que cada usuario deba instalar individualmente un sistema fotovoltaico en su vivienda o comercio, una parte de la generación puede concentrarse en una instalación de mayor escala, administrada por la propia comunidad cooperativa.
Este modelo también puede facilitar el acceso a la energía solar a usuarios que no cuentan con un techo adecuado, superficie disponible, orientación favorable o recursos para afrontar la instalación y el mantenimiento de un sistema fotovoltaico individual.

Una posible segunda etapa: paneles comunitarios
La iniciativa contempla además la posibilidad de avanzar, en futuras ampliaciones del parque, hacia un esquema en el cual los propios usuarios puedan participar de la generación mediante la adquisición de módulos o participaciones asociadas a la planta.
Se trata de un concepto conocido internacionalmente como generación solar comunitaria: varios usuarios comparten los beneficios de una instalación fotovoltaica ubicada en un único predio, en lugar de disponer necesariamente de paneles en sus propios domicilios.
En un modelo de estas características, la Cooperativa puede concentrar en un mismo lugar las tareas de mantenimiento, limpieza, monitoreo, seguridad y control técnico. Esto permitiría distribuir esos costos entre una instalación de mayor escala, en lugar de que cada usuario deba afrontar individualmente la construcción y mantenimiento de su propio sistema.
El mecanismo concreto mediante el cual los asociados podrían participar, así como la forma en que esa generación se reflejaría económicamente en las facturas, deberá definirse en las futuras etapas del proyecto y de acuerdo con el marco regulatorio vigente.
Más que una planta de paneles
La construcción del parque solar representa, en este sentido, algo más que la instalación de 500 paneles fotovoltaicos.
Para la Cooperativa Eléctrica significa comenzar a incorporar infraestructura propia de generación renovable, sumar experiencia técnica en una tecnología que tiene una presencia cada vez mayor en los sistemas eléctricos y abrir la puerta a nuevos modelos de participación de los usuarios.
Para Miramar de Ansenuza, el proyecto incorpora además una nueva infraestructura energética vinculada directamente con el aprovechamiento de uno de los recursos naturales disponibles en la región: la radiación solar.
El próximo desafío será transformar el proyecto en una instalación operativa, completar su conexión al sistema eléctrico y comenzar a medir, con datos reales, cuánta energía puede aportar el sol a la red local.
Si los plazos previstos se cumplen, dentro de aproximadamente cuatro meses Miramar podría comenzar a transitar esa nueva etapa: generar parte de su propia electricidad a partir del sol.
Nota y Fotos: Jorge Villavicencio, para Radio Cardinal y Cardinal Gold

