Nota de Opinión: Por Jorge Villavicencio, para Radio Cardinal.

En un contexto económico cada vez más ajustado, donde los municipios deben hacer más con menos recursos, las estrategias para incentivar el cumplimiento tributario se vuelven una herramienta clave de gestión. En esa línea, el Municipio de Villa Santa Rosa llevó adelante hoy un sorteo con importantes premios destinado exclusivamente a los contribuyentes que se encuentran al día con sus tasas municipales.

Autoridades de la Municipalidad de Villa Santa Rosa, durante el sorteo.

La iniciativa no solo premió la responsabilidad fiscal de los vecinos, sino que también envió un mensaje claro: cumplir tiene beneficios concretos. Participaron del sorteo quienes abonaron —de contado o en cuotas— sus tasas municipales, automotor y cementerio hasta el 30 de noviembre de 2025. El sistema utilizado fue una ruleta electrónica, cargada con la nómina de contribuyentes cumplidores, garantizando transparencia y orden en el proceso.

Los premios, aportados por comercios de la localidad, incluyeron una heladera, un aire acondicionado, dos bicicletas y un televisor de 55 pulgadas. Más allá del atractivo de los artículos sorteados, el verdadero valor de la propuesta está en el concepto que la sustenta: fortalecer la cultura del pago a través de estímulos positivos en lugar de recurrir únicamente a sanciones o intimaciones.

Este tipo de políticas no solo mejora la recaudación, sino que también construye un vínculo más saludable entre el Estado municipal y la comunidad. Cuando el vecino percibe que su esfuerzo es reconocido, se genera mayor predisposición a cumplir. Y ese cumplimiento es, en definitiva, lo que permite que el municipio sostenga servicios, obras y funcionamiento básico, especialmente en tiempos de recortes presupuestarios y restricciones financieras.

La experiencia de Villa Santa Rosa podría servir como ejemplo para otras localidades de la región. En particular, municipios con altos índices de morosidad, como Miramar de Ansenuza, podrían analizar la implementación de incentivos similares. No se trata de “premiar por pagar”, sino de reforzar una conducta que beneficia al conjunto de la sociedad.

Gestionar también es innovar. Y cuando la creatividad se aplica para fortalecer la responsabilidad ciudadana y mejorar las finanzas públicas, el impacto trasciende un simple sorteo: se convierte en una política que apuesta a la participación, al compromiso y a una comunidad más ordenada.

Por Jorge

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