Una noche de recuerdos, sabores renovados y música reunió a familiares, amigos y allegados en torno a una trayectoria profundamente ligada a la historia turística de Miramar de Ansenuza.

En la noche de este viernes 30 de octubre, el Restaurante del Hotel Marchetti, en Miramar de Ansenuza, fue escenario de una esperada celebración: el 46.º aniversario de este emblemático establecimiento, cuya trayectoria forma parte de la memoria turística y gastronómica de la localidad.
La velada reunió a amigos, turistas, allegados y personas vinculadas afectivamente con la familia Marchetti, quienes compartieron una noche en la que la gastronomía, la música y, especialmente, el reencuentro fueron los grandes protagonistas.
La celebración constituye ya una tradición familiar. Año tras año, los descendientes de quienes dieron origen a este reconocido hotel mantienen viva la costumbre de reunirse para conmemorar una historia construida a lo largo de décadas, marcada por la hospitalidad, la buena mesa y una permanente vocación de recibir a quienes eligen Miramar como destino.

En esta oportunidad, Joaquín Marchetti y su madre, Tilma Cardo de Marchetti, fueron los encargados de dar la bienvenida a los presentes y agradecerles por acompañar una fecha tan significativa. Durante sus palabras compartieron recuerdos de los comienzos del establecimiento, evocaron aquellos años dorados de Miramar y también hicieron referencia al presente y a los nuevos desafíos que enfrenta la actividad turística.
En ese recorrido por la historia y la actualidad familiar, también tuvo su lugar el desarrollo de un nuevo emprendimiento de alojamiento sobre la ruta de acceso a Miramar, una propuesta que incorpora tendencias contemporáneas en los servicios de hospedaje y busca ofrecer a los visitantes un espacio de descanso en contacto con la naturaleza.
Una propuesta gastronómica con identidad y creatividad
Uno de los aspectos destacados de esta edición fue la presentación de una propuesta gastronómica renovada, con preparaciones que combinaron creatividad, sabores tradicionales y una cuidada presentación.
La cena comenzó con una delicada terrina de pescados dispuestos en capas, coronada con un bouquet de brotes tiernos de alfalfa y pequeñas perlas de inspiración marina, que recreaban visualmente la apariencia del caviar. Una entrada de presentación refinada, donde las texturas y los sabores dieron comienzo a la experiencia culinaria.
El segundo tiempo sorprendió con un dúo de conos artesanales con rellenos de carnes seleccionadas, presentados conjuntamente y con dos rellenos diferentes: uno elaborado con carne de nutria y otro con carne vacuna. Una combinación original que reunió sabores vinculados al río y a la tradición de la tierra.
Como plato principal se sirvió una trilogía de carnes asadas a las brasas, integrada por cerdo, carne vacuna y nutria, acompañada de distintas guarniciones. Una propuesta que puso en valor tanto los sabores característicos de la cocina tradicional como la incorporación de ingredientes representativos de la región.
La experiencia gastronómica estuvo acompañada por música característica de nuestra zona, que aportó el marco apropiado para una noche de conversación, recuerdos y celebración.
Un brindis por la historia y por lo que vendrá
El momento de los postres tuvo también una presentación especial. Se sirvió champaña y lemonchamps, acompañados por una refinada torta de varios pisos de crema y frutas, con delicados toques de Imperial Ruso, cuya combinación aportó un cierre dulce y festivo a la cena.
Con las copas en alto, los presentes compartieron el brindis por los años transcurridos, por las historias que forman parte de la trayectoria del hotel y por los proyectos que se abren hacia el futuro.
Los 46 años del Hotel Restaurante Marchetti representan mucho más que la continuidad de un establecimiento comercial. Son también el reflejo de una manera de vivir y de relacionarse que caracteriza a los habitantes de Miramar de Ansenuza.

En una localidad que ha sabido adaptarse a las transformaciones del turismo, incorporar nuevas propuestas y responder a las expectativas de visitantes de distintos lugares, permanecen intactos ciertos valores que no necesitan renovarse: la amistad, el encuentro familiar, la hospitalidad y el placer de compartir una mesa.
Quizás allí resida parte del encanto de estas celebraciones. Mientras Miramar sigue proyectándose hacia nuevas oportunidades turísticas, hay costumbres que permanecen como un sello de identidad. Y una de ellas es, precisamente, la de reunirse, recordar el camino recorrido, celebrar el presente y brindar por todo lo que todavía está por venir.
Cuarenta y seis años después, la familia Marchetti volvió a abrir las puertas de su historia para compartirla con quienes también forman parte de ella.
Nota y fotos: Jorge Villavicencio, para Radio Cardinal.


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