María Mercedes Vizcay de Sudar concretó uno de esos sueños que muchas veces necesitan años para encontrar su momento: llevar sus palabras al papel y convertirlas en un libro.

“Jugando con las Palabras”, publicado por Lago Editora, es una obra de carácter profundamente personal, pero atravesada de principio a fin por un sentimiento que excede a su autora: el amor por Miramar y por el Mar de Ansenuza.
Mercedes es oriunda de Reconquista, provincia de Santa Fe. Durante su infancia, su familia se radicó en la Ciudad de Buenos Aires, donde transcurrió buena parte de su vida y se integró a la intensa trama social de la gran ciudad. Sin embargo, hace 36 años eligió Miramar de Ansenuza como su lugar de residencia permanente.
Ese cambio de paisaje también significó otra manera de mirar la vida. El contacto cotidiano con la naturaleza, los animales, la laguna y sus habitantes fue construyendo una relación profunda con este rincón de Córdoba que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en parte esencial de su propia historia.
“Jugando con las Palabras” propone precisamente eso: detenerse por un momento en el tiempo.
En sus páginas, la naturaleza y los sucesos cotidianos se entrelazan para dar forma a historias sencillas y, al mismo tiempo, profundamente humanas. Algunas recuperan pequeños acontecimientos; otras se acercan a hechos que dejaron su huella en la memoria colectiva. Realidad, recuerdos, sentimientos y fantasía conviven en una obra nacida de la observación y de una sensibilidad particular hacia el lugar que Mercedes eligió para vivir.
Radio Cardinal tuvo la fortuna de encontrarse con María Mercedes en el Café de La Aldea. Entre café, recuerdos y palabras, compartimos con ella la alegría de este verdadero nacimiento que significa ver, finalmente, un libro impreso.
Radio Cardinal: ¿Cómo nació “Jugando con las Palabras”?
Mercedes Vizcay: Lo hice con amor, porque quiero a Miramar. A veces puedo decir algunas cosas en un tono más fuerte, pero eso no quita la necesidad de querer verlo pujante ni el amor que todos tenemos por este lugar.
RC: Cuando uno tiene el libro en sus manos también piensa en lo difícil que significa, en estos tiempos dominados por las redes y los contenidos digitales, llegar a editar una obra impresa. ¿Con qué se va a encontrar el lector en las páginas de “Jugando con las Palabras”?
MV: Esencialmente, con Miramar. Estoy aquí desde hace 36 años y llegué con todo un bagaje de experiencia citadina. Pero durante todos estos años que he vivido aquí me he maravillado con el contacto con la naturaleza, con los animales… De eso se trata. Intento transmitir lo que siento por este lugar.
RC: Cuando finalmente se imprime un libro, llega también otro momento muy especial: presentarlo ante los lectores. ¿Cuándo será la presentación?
MV: Mirá, lo voy a presentar en el Hotel Ansenuza. Somos amigos del personal del hotel, me ofrecieron el lugar y creo que es ideal. Tienen, además, un excelente salón de exposiciones. Ahora me queda determinar la fecha de la presentación. Creo que vamos a pasar un momento muy lindo.
RC: Seguramente será así, porque presentar un libro tiene algo de celebración y también mucho de emoción. ¿Hay algo en particular que te impulse a escribir?
MV: Mis sentimientos. Quiero que conozcan a esa Mercedes. Estoy convencida de que, cuando uno se va, lo que quedan son los recuerdos. Quiero que tengan ese recuerdo mío; sentir que ese paseo por este lugar, por esta tierra, no fue en vano, que algo dejé. Y también me gusta que la gente comparta sus experiencias, porque de ellas aprendemos.
RC: Te deseamos lo mejor con este libro y, por supuesto, que continúes transitando este camino de las letras y la escritura.
MV: Lo sigo haciendo porque es mi escape. Y en este momento, más que nunca. Lo hago porque escribir llena mi vida.
Quizás allí se encuentre la verdadera razón de “Jugando con las Palabras”.
Quien recorra sus páginas encontrará la mirada sensible de una mujer que aprendió a observar la naturaleza, a detenerse en los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana y a rescatar historias en las que la realidad y la fantasía pueden caminar juntas.
Pero encontrará también algo más profundo.
Porque escribir es, de alguna manera, desafiar al tiempo. Es guardar una voz para cuando ya no estemos, dejar una parte de nosotros en aquellos que alguna vez compartieron nuestro camino.
Mercedes dice que desea que su paso por esta tierra no haya sido en vano, que algo de ella permanezca.
Y acaso un libro sea precisamente eso: una manera de quedarse.
De permanecer en una historia, en un paisaje, en una frase subrayada por algún lector. De regresar, muchos años después, cada vez que alguien abra una página y vuelva a encontrarse con aquellas palabras.
Ahora, entre las páginas de “Jugando con las Palabras”, una parte de Mercedes ya pertenece para siempre a ese Miramar que eligió, contempló y aprendió a querer.
Nota: Jorge Villavicencio. Producción: Daniel Fonti. Fotos: Radio Cardinal.

