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LA LLANURA CORDOBESA, EL BARRO, LOS RANCHOS Y LA HISTORIA

PorAD

Nov 11, 2022 , , ,

Por Daniel Cerutti, para Radio Cardinal.

La convocatoria para participar de las «XII Jornadas de Historia Regional San Francisco  2022» genera renovados interrogantes sobre nuestra llanura cordobesa y santafesina  estimulando la búsqueda de hechos, acontecimientos y protagonistas de nuestra  identidad colectiva. En todas las épocas, en todos los tiempos, la humanidad hace  pausas para mirar hacia atrás. En nuestra región, en cada una de las comunidades,  siempre hay personas que se ocupan de rescatar el pasado y plasmarlo en excelentes  relatos.  

Benedetto Croce ha enseñado que la historia es siempre historia contemporánea, es  una línea que tiene orígenes muy lejanos, en el área clásica y en la definición de  Cicerone “Magistra Vitae” de la Historia como maestra de vida. La actualidad de la  historia está ligada a la búsqueda de identidad, de raíces culturales que son  indispensables para los hombres de todos los tiempos para organizar y construir su  mundo, en el marco de identidad colectiva y sentido de pertenencia.  

Ya hace 86 años, como homenaje a la Capital de la República Argentina, en el cuarto  centenario de su fundación, la Municipalidad de Buenos Aires organizó un ciclo de  disertaciones histórico-literarias, que fueron propaladas por intermedio de la  radiodifusora del Teatro Colón, a partir del 02 de Febrero de 1937.  Por allí pasaron veinticinco prestigiosos historiadores y escritores.  Las intervenciones fueron recopiladas en un libro con el orden cronológico en que sus  autores las leyeron.  

Una atenta lectura de todas la intervenciones lleva a establecer paralelos y apreciar los  matices divergentes que enriquecen. El tema era una gesta fundacional de  cuatrocientos años atrás con hechos inmodificables del pasado, que de alguna manera  se debían interpretar. 

Tareas y destino de Buenos Aires (Edición numerada Libro N° 0684 Municipalidad de  Buenos Aires), fue el título que eligió el joven Jorge Luis Borges para su magistral  disertación.  

”Me dicen que estas digresiones aéreas formarán un volumen; es lícito suponer que los  venideros buscarán en ese volumen contestación para entender cómo los  conquistadores se plantaron ante la llanura. Cuando los hombres de Pedro de  Mendoza arribaron fatigados de mares y de esperanzas con el alivio elemental de  quién recupera la tierra. De barro y de caña hicieron las primeras viviendas; erigieron  alrededor una empalizada, pelearon con los querandíes del norte; encendieron fogatas  para espanto de tigres y alegrías de las noches; cumplieron, en fin, con la rutina  heroica de los conquistadores. Ya ejecutadas las faenas rudimentarias, interrogaron la  llanura. Yo los quería imaginar en la soledad, en el despejo antiguo de esas mañanas,  y sin querer los veo atravesando fantasmas del cargado porvenir que ahora es una  realidad o un recuerdo. Fatalmente, proyecto la ciudad sobre aquel desierto: impongo  edificios, torres, avenidas, plazas, árboles, calles, hombres y muchedumbres en el aire  liviano de ese ayer que tiene (para mi) cuatro siglos. No en vano esos cuatrocientos  años han transcurrido. No podemos recuperar la soledad genuina de esos primeros  hombres de Buenos Aires sin el contraste falso de nuestro abarrotado presente. De ahí  lo desesperado y lo apócrifo de toda evocación.”  

Es un verdadero desafío realizar una mirada retrospectiva de nuestra llanura cordobesa  sobre hechos de cien años atrás, más aún interrogarse sobre Miramar, un pueblo que  ya no existe, ni en su conformación original, ni en las pautas de explotación del agua y  barro de la laguna Mar Chiquita, que le dieron origen y prestigio nacional e  internacional.  

La tarea es compleja, pero también es fascinante leer e interpretar fotos, diapositivas,  films, escritos y testimonios con la plena conciencia de que es vital apelar a la empatía  retroactiva para tratar de entender si la visión del progreso, si el modelo de explotación  de los recursos de principios de siglo XX fue exitoso y si podría ser en la actualidad  motor de desarrollo ecosustentable con contenido social. 

Borges decía que su destino era la lengua castellana y su ciudad Buenos Aires, pero le  dio a su obra literaria un carácter universal. En tantas llanuras del mundo se  identificarán con frases como: “En un tiempo te buscaba allí donde se rozan la tarde y  la llanura” (Fervor de Buenos Aires).  

O con aquella que dice: “Verano tras verano se contentaba con la idea abstracta de  posesión y con la certidumbre que su casa estaba esperándolo, en un sitio preciso de  la llanura” (El Sur).  

El tema convocante, San Francisco y la Región, es sin duda un género literario que  estimula desde la diversidad de interpretación, sin soslayar que nuestra llanura  cordobesa fue escenario de hechos históricos.  

Oleo de Juan M. Blanes, El cadaver de Lavalle  

“El General Lavalle y el correntino en el Quebracho Herrado fueron vencidos.” Falu  inmortalizó con su inconfundible voz y rasguido de guitarra los textos de Ernesto  Sábato que narran el comienzo del fin del General Lavalle.  

Captura del General Paz en los Montes de Villa Concepcion del Tio por Fortuny 

El General José Maria Paz protagonizó otro hecho histórico el 10 de Mayo de 1831, en  los montes de Villa Concepción del Tío, la cabecera espiritual del Departamento San  Justo. Nos dejó en sus Memorias una detallada descripción del paisaje tal y como era  hace 191 años.  

“Que uno de los que me perseguían, con un acertado tiro de bolas, dirigido desde muy  cerca que inutilizo mi caballo, me impidió continuar la retirada. Este se puso a dar  terribles corcovos, con que mal de mi grado me hizo venir a tierra. En ese mismo  momento me vi rodeado por doce o catorce hombres que me apuntaban sus carabinas  y me intimaban a que me rindiese. Fue pues preciso resignarme y someterme a mi  cruel destino. Después de unas dos horas de marcha, llegamos al lugar en que se  hallaba reunida toda la partida que contaba de ochenta hombres. Continuamos la  marcha buscando la división de Pancho Reinafé que estaba situada en las inmediaciones de Mar Chiquita. Después de haber marchado más de dos horas,  cuando el sol se acercaba al ocaso, íbamos cruzando el desierto que queda al sur de  Mar Chiquita por un llano pintoresco, sembrado de árboles, separados unos de los  otros y algunas cuadras quedaba una ceja de monte que caía al lado Sur. La marcha  se hacía a pesar de la oscuridad al trote largo, por un camino sembrado de unos  pequeños promontorios piramidales que llaman tacurusú los que no levantando de la  superficie sino un palmo o media vara son de gran embarazo a los caballos que  tropiezan a cada paso”.  

En el lugar de la captura del General Paz, aún el hombre no había desmontado ni  desviado el curso del Río Segundo. No existían campos alambrados ni caminos de  hierro. Tal vez la escasa población de los pueblos periféricos, las nunca construidas  líneas transversales del ferrocarril le permitan aún mantener ese perfil de distancia y  aislamiento, aunque me temo que la particular fisonomía de montes ha sido tributo al  monocultivo.  

Desde su creación (1859) al NE de la Provincia de Córdoba, el Departamento San  Justo mantiene casi inalterable la homogeneidad de su conformación inicial. La Ley de  Colonización agraria y el Ferrocarril dieron origen a verdaderas gestas fundacionales,  le permitieron a todas las poblaciones adquirir identidades muy definidas. Serán muy  pocos los que podrían poner en duda que el aporte extranjero dejó improntas  perdurables en todas las actividades, sociales, culturales, agrícolas, industriales.    

Me ocuparé ahora de plantear el interrogante principal de este escrito que persigue la  finalidad de entender la gesta fundacional que dio origen a Miramar Córdoba  Departamento San Justo Pedanía Concepción, único pueblo costero de la laguna Mar  Chiquita y único en la región en desarrollar el turismo como actividad madre.  

Los pioneros que llegaron a margen sur de la laguna Mar Chiquita abrieron puertas en  el monte para llegar al fascinante mar interior en plena llanura. 

Las particulares características de economía diferencial que permitieron el nacimiento  de una industria sin chimeneas con fuerte impacto socio económico e identitario fueron  ejecutadas en un contexto mundial muy particular.  

La Belle Époque de inicios del siglo XX fue una época donde todo parecía posible,  donde el progreso parecía ilimitado. Nacían la radio, la lámpara, el teléfono, el  automóvil, el hombre aprendía a volar gracias a los hermanos Wright y descubría el  mundo gracias los hermanos Lumière. Torino, más que cualquier otra ciudad italiana,  era atravesada por una intensa actividad cultural (Pier Luigi Bassignana, Torino Belle  Époque 1900-1915: vita quotidiana dei torinesi a inizio Novecento).  Si bien la Belle Époque no fue para todos, significó un momento histórico fértil e  irrepetible que se cerró con el inicio de la primera guerra mundial, la Grande Guerra, el  conflicto que, parafraseando al ministro británico Edward Grey, apagó las luces de  Europa.  

Argentina en 1916-1922, y bajo la presidencia de Hipolito Yrigoyen, vio cómo se  intensificaban las corrientes migratorias, sumándose a las que ya estaban establecidas  en nuestra tierra desde antes del inicio de la guerra.  

Los pioneros en nuestra llanura tenían el marco protector de la Ley de colonización  agraria y, en el caso puntual de los pioneros del margen sur de la laguna Mar Chiquita,  no tuvieron jamás estímulos oficiales de ninguna naturaleza.  

Los italianos que marcaron la pauta de utilización del barro y agua de la laguna Mar  chiquita provenían del Norte de Italia donde aún se encuentran los lugares  emblemáticos: Abano Terme, Montegrotto y Battaglia Terme, todas en la región  Veneto.  

Los italianos que fueron actores en el desarrollo del termalismo y la fangoterapia a la  vera de la Mar Chiquita, Victorio Rosso (sus padres eran de Cuneo), Pablo Guglieri  (Centenaro Piacenza), Santiago Zugnoni (Rasura Lombardía), transmitieron la  experiencia termal, inspirada en esos lugares y adaptada a las características muy  particulares de Mar Chiquita, incorporando la utilización del barro con un modelo  propio, similar al que en la actualidad se utiliza en el Mar Muerto.  

En la investigación fue esclarecedor el contacto con la biblioteca de Abano Terme y el  acceso a un libro, Alle fonti del piacere. La civiltà termale e balneare fra cura e svago, exquisitamente ilustrado con recopilaciones de uso de aguas termales y aguas de mar  desde el Setecientos. Curiosamente el libro no tiene referencias a la utilización del  barro, lo que confirma que esta actividad es posterior al fin de la segunda guerra  mundial.  

El libro menciona la existencia de pequeños lagos termales de 10 metros de  profundidad de cuyo fondo se extrae en la actualidad el barro (Colli Euganei, a 16  kilometros de Abano Terme).  

Ninguno de los balnearios dispone de este recurso in situ, tienen aguas termales de  alta temperatura y una extraordinaria infraestructura de servicios, pero solo algunos  establecimientos maduran los fangos con aguas termales para su posterior uso.  En la laguna Mar Chiquita sus salobres aguas han tenido reconocimiento internacional,  pero nunca existieron allí aguas termales, razón por la cual siempre debieron ser  calentadas por medios artificiales para su uso.  

Como compensación la laguna tuvo y tiene una abundante cantidad de barro de  extraordinaria calidad, que siempre fue calentado con el sistema baño María a 38°C  para poder ser aplicado en el cuerpo de los usuarios. 

 

El uso del barro en Miramar (1936)  

Aplicador del barro: Don Santiago Zugnoni  

Foto: Archivo Holel Aleman (propiedad de Silvia Maria Bachl)  

El uso del barro desde la decada del ’50 en el Mar Muerto – Israel  – Foto: Daniel Cerutti 

La realidad actual, en base a rigurosa documentación, indica que el oro negro del norte  de Italia está casi agotado y que en la laguna de Mar Chiquita en Córdoba Argentina se  encuentra el reservorio tal vez más grande del mundo. Felizmente toda el área es área  

protegida y la intervención de Estado es imprescindible en el supuesto caso que se  decida explotar ese recurso. A tal fin se deberían establecer el rol del Estado y el rol de  los privados en la inevitable cadena de explotación de un recurso natural  EXTRACCION – CONTROL – MADURACIÓN – PROCESAMIENTO – UTILIZACIÓN – RECICLADO.  

No es difícil entender que en los primeros ítem la participación del Estado, a través de  áreas naturales, intendencia de la reserva Parques nacionales etc., es inevitable e  indelegable. Los privados que se decidan a explotar el recurso deberían aportar  infraestructura creativa individual respetando pautas y controles ecosostenibles. 

Tal vez no sea utópico pensar en la creación de una cooperativa juvenil que tome la  posta y busque en esta renovada actividad la posibilidad de encontrar una fuente de  desarrollo ecosostenible.  

Ranchada existente al arribo de V. Rosso e J. Tornatti (1917)  / Oleo en base a fotografía original por Diego Sestero – Rivoli – Italia  

Los ranchos de Lorenzo Barone 1909 están registrados como el primer alojamiento  para huéspedes que existió en la margen sur de la laguna Mar Chiquita.  En forma incontrastable se puede demostrar que Victorio Rosso no construyó ranchos.  Cuando llegó al lugar, estos ya existían y eran el último testimonio continuativo de la  actividad que inició Lorenzo Barone. Si bien es probable que ya habían cambiado de  propietario (Daniele), no quedan dudas sobre quién construyó con esa técnica el primer  alojamiento para visitantes y por ende la primera y precaria capacidad receptiva de  Miramar. 

Victorio Rosso desde 1917 comenzó la transición y transformación de los ranchos  existentes logrando, a través de los años, consolidar un establecimiento único en la  Provincia de Córdoba con características integrales admirables.  

Ranchada con rancho comedor (1918)  / Oleo en base a fotografia original por Diego Sestero – Rivoli – Italia  

El aporte documental de fotos testimoniales sin ninguna alteración le ha permitido al  pintor italiano Diego Sestero reproducir las imágenes que acompañan a este escrito.  Es de destacar que no existieron en Miramar ranchos como morada permanente,  existieron algunas ranchadas tipo posta y ranchos como los de la imagen, que estaban  en las barrancas cercanas al Rosso y eran como especie de refugios o vestuarios. 

Ranchos vestuarios en las barrancas cercanas al Hotel Miramar (Revista Pebeta)   / Oleo en base a fotografia original por Diego Sestero – Rivoli – Italia  

El primer edificio con material de ladrillos, madera y chapas que construyó Vittorio  Rosso en 1921 (ver imagen siguiente), fue la etapa previa a la demolición total de los  ranchos. Se inició una progresista e ininterrumpida acción que no se detuvo hasta el  inicio de la década del ’40, cuando el complejo integral alcanzó su máxima prestación. 

Primer edificio construido por V. Rosso en 1921  / Oleo en base a fotografia original por Diego Sestero – Rivoli – Italia  

Reconstruir el funcionamiento del hotel a través de un archivo es una compleja tarea  que requiere mucho tiempo de investigación.  

El Rosso funcionó ininterrumpidamente hasta el año 1959. Nunca fue un hotel de lujo ni  excluyente ni tuvo como destinatarios solo a la clase privilegiada. Fue siempre  reconocido por la excelencia de sus servicios y por la sensibilidad y compromiso con la  sociedad de Victorio Rosso y Juana Tornatti.  

El fotógrafo oficial Enrique Brandoni plasmó en imágenes la vida del establecimiento y  a través de sus fotos se puede apreciar el orgullo de pertenencia que los empleados  manifestaban. Mucho de estos empleados se reinsertaron en la actividad turística de  otros hoteles cuando el Rosso cerró.  

Florentina Córdoba, Esperanza Coronel, Santiago Zugnoni, desde muy jóvenes  estuvieron ligados al Hotel Rosso y terminaron su carrera profesional en el Hotel  Alemán dejando un perdurable recuerdo humano y profesional. 

Personal de mucamas Hotel Miramar (decada del ’40)  / Foto: Archivo Holel Aleman (propiedad de Silvia Maria Bachl)  

Personal de cocina del Hotel Miramar (decada del ‘40)  / Foto: Josefina Leonie Gitard (album familiar) 

Turistas del Hotel Miramar en la tipica galeria   / Foto: Josefina Leonie Gitard (album familiar)

La foto aérea (una rareza para la época), es a la fecha un documento extraordinario  para entender porque el Rosso es un símbolo emblemático, no solo de nuestra región,  y cuyas ruinas aún son un faro extraordinario para iluminar cualquier acción que se  quiera llevar adelante.  

Hotel Miramar inicio década de 1940  / Foto: regalo personal Billy Daghero 1979  

El hotel siempre fue conocido, para los huéspedes y para la población, como el Rosso.  Victorio Rosso era hijo de italianos de Cuneo residentes en La Francia (Departamento  San Justo Córdoba). Se debe remarcar el hecho de que en el inicio, a partir de 1917,  coincidieron en el lugar muchos italianos en acciones comunes de crear servicios para  satisfacer las demandas de los visitantes. En cuanto al Hotel Miramar, si bien todo  indica que hubo esfuerzos mancomunados y/o societarios, la propiedad siempre  perteneció a la familia Rosso.  

El perfil turístico y el desarrollo del termalismo y la fangoterapia fue el eje central que  concibieron los pioneros y que le dieron al lugar perfil identitario, toda vez que dicha  actividad no tenía en ese momento antecedentes en la República Argentina.  Si analizamos que el estado de Israel comenzó con esta actividad años después de su  creación en 1948, España (Murcia) en la década del ‘80 y Copahue en 1986, parece como incomprensible buscar modelos de desarrollo en otros lugares, cuando lo  prioritario sería estudiar el que implementaron en la zona Victorio Rosso en Miramar,  Pablo Guglieri en La Para, El Gran Hotel Viena en Miramar, La Clínica de reposo  Colonia Müller en Miramar.  

Colonia de vacaciones de la Municipalidad de San Francisco   / Foto: Josefina Leonie Gitard (album familiar) 

Muy cerca del Hotel Rosso, el 18 de Diciembre de 1937, durante la gobernación de  Amadeo Sabattini, se inauguró la Colonia Infantil de Vacaciones de la Municipalidad de  San Francisco, obra progresista de alto impacto social (primer acción de este tipo en  Miramar), que permitió a muchos niños disfrutar también de la Mar Chiquita.  Cerca del Rosso y por iniciativa de Juana Tornatti se construyó, en estilo barroco  piamontés, la Capilla de Santa Teresita para convertirse en auténtico referente  espiritual del pueblo. 

Las improntas de estos lugares, que ya no existen, han dejado huellas muy profundas  en la comunidad.  

Todo el sector donde estaba emplazado el Hotel y su zona periférica fueron  expropiados por el Gobierno de la Provincia de Córdoba y están dentro de la zona de  reserva de la laguna Mar Chiquita.  

El reconocimiento actual con carácter de Parque Nacional de la laguna Mar Chiquita y  la Declaración de zona de reserva a gran parte de su perímetro, posibilitan ejecutar un  proyecto regional extraordinario, que le permitiría a la región recuperar una actividad  perdida.  

Ya no tendrá que parecer extraño ni ajeno a la zona el ecoturismo y el desarrollo eco sustentable.  

Y, si en un futuro se abren caminos integradores con los pueblos hermanos, desde  Morteros hasta La Para, deberían ser sendas integradoras no pavimentadas para  peatones y el recorrido con bicicletas, sulkys y cualquier medio no contaminante, con  máximo respeto a la naturaleza.  

No se trata de competir sino de integrar y hacer compatibles todas las actividades con  pautas claras que la lógica de los tiempos exige.  

La tarea ahora será de las nuevas generaciones.  

”La riqueza de los pueblos modernos es hija solo de la inteligencia cultivada.”  (Sarmiento, Recuerdos de la Provincia).  

El primer paso para las acciones es una prolija lectura de nuestra historia y buscar  motivaciones en ella antes de priorizar búsquedas en otros modelos.  

Escribir sobre Miramar implica no caer en localismos exagerados, ni en resentimientos  o en nostalgias paralizantes, ni mucho menos introducir en su historia mitos falsos e  inducidos para atraer.  

También se debería revalorizar el rol de Miramar como puerta de entrada principal al  Parque Nacional, sin olvidar el aporte complementario a toda la región.  Es necesario insistir una y otra vez que Miramar padeció una diáspora y una  desintegración social, urbana y rural, triste, trágica, traumática, con secuelas que se curarían si las nuevas generaciones miraran para atrás y de alguna manera  establecieran un recuerdo permanente, un reconocimiento, una búsqueda de modelos  propios.  

Los modelos anteriores al hombre aún están vigentes para encontrar estímulos.  Aún están los horneros maravillosos, que cantan al construir, usando barro y paja del  lugar.  

Aún están los flamencos, que hacen sus nidos con barro del lugar, y en el fondo de la  laguna está el «barro bueno» inexplotado. Los quebrachos blancos, los algarrobos,  chañares y montes que faltan serán responsabilidad indelegable de las nuevas  generaciones, al igual de plantearse sobre qué bases se producirá el desarrollo de  Miramar.  

La actual bajante de las aguas que descubre la vieja costanera, más que provocar  recuerdos paralizantes, debe provocar la imperiosa obligación creativa de encauzar  acciones coherentes con la historia del lugar, respetando el mensaje contundente de la  naturaleza y aceptando que los ciclos de sequías e inundaciones son irreversibles.  

Foto: Pablo Rodríguez Merkel 

Pocos, muy pocos lugares en el mundo, tienen el potencial de la región y el desafío es  trabajar para fijar un rumbo consensuado y una integración regional.  “Me acuerdo de un vuelo de flamencos quemando un horizonte de bañados.”  Esta frase de Julio Cortázar (La Patria), sirve para mantener viva la nostalgia y  potenciar la participación, pues, al igual que la llanura de Borges, la metáfora y la  laguna de Mar Chiquita tienen un carácter plenamente universal.  

Fuentes documentales  

Silvia Maria Bachl (propiedad de), Gästebuch del Hotel Aleman  

Pier Luigi Bassignana, Torino Belle Époque 1900-1915: vita quotidiana dei torinesi a  inizio Novecento, Edizioni del Capricorno, 2016  

Biblioteca de Abano Terme, Director Davide Ronconi  

Jorge Luis Borges, El Sur 

Jorge Luis Borges, Fervor de Buenos Aires 

Daniel Cerutti, Pueblo de barro (en edición)  

Julio Cortázar, La patria 

Benedetto Croce (Pescara 1866 – Napoli 1952), obras varias  

Josefina Leonie Gitard, Álbum familiar  

Memorias póstumas del Brigadier General Don José Maria Paz, Volumen 1-2, Buenos  Aires Imprenta de la Revista, 1855  

Municipalidad de Buenos Aires, Homenaje a Buenos Aires en el cuarto centenario de  su fundación, Casa Jacobo Peuser, 31-12-1936  

Domingo Faustino Sarmiento, Recuerdos de la Provincia 

Nelli-Elena Vanzan Marchini (a cura di), Alle fonti del piacere. La civiltà termale e  balneare fra cura e svago, Leonardo Arte – Regione del Veneto, 1999

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