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CARTA DE LECTORES: SOBRE LAS IMPLOSIONES Y LA DIÁSPORA DE MIRAMAR

PorAD

Sep 20, 2022 ,

A la Radio Cardinal

El pasado 15 de septiembre Radio Cardinal fue el único medio de difusión presente en el acto de descubrimiento de placa recordatoria de los «30 años de inicio de las voladuras controladas». La ejecución de dichas tareas fue en base al convenio firmado entre el Comando del III cuerpo de Ejército, el Ministerio de Obras Públicas y la Municipalidad de Miramar. Las acciones pretendían ser la última etapa de las acciones iniciadas por administración municipal en 1988.
Atento al hecho que las nuevas generaciones no vivieron las acciones que se quieren recordar con el descubrimiento de placa alusiva, me permito expresar cuanto sigue:

En mi opinión, aun Miramar está en deuda para establecer un recuerdo permanente de la triste diáspora y desintegración urbana y rural que provocó la inundación a partir de 1978.
La inundación transcurrió en gran parte en el marco de la Dictadura Militar. La recuperación de la democracia en 1983 tuvo que transitar con su luz de esperanza el camino minado y desolador de las terribles secuelas de Malvinas, en medio de la densa oscuridad de la dictadura, con una economía destruida estructuralmente.
En Miramar la tragedia consolidada tenía forma de ruinas espectrales que, como monumental muralla de dolor, paralizaba e impedía hablar de mar, de puestas de sol, de turismo, de sueños y esperanza, solo se trataba de resistir dándole la espalda a la laguna con resentimiento.
La napa freática estaba prácticamente al nivel del suelo, el agua brotaba por las juntas del pavimento, los caminos rurales eran casi pantanos, las paredes se agrietaban, los pisos se levantaban, las alcantarillas de la ruta provincial 3 eran lagos permanentes.
La empresa El Turista, que tenía conexiones diarias con Bs As, abandonó Miramar, que era una manera de certificar la muerte del destino turístico, con el 95% de la capacidad receptiva inundado.
La solidaridad entre los habitantes tuvo ribetes emocionantes, no obstante muchos de los pobladores ya habían emprendido el camino del éxodo o exilio (pena más cruel que la muerte en el Derecho Romano), y la tristeza de los que se iban se entrelazaba con la de quienes se quedaban en situación desesperante.
La lluvia que ”caía y crecía del mar” hacía muy difícil establecer los dominios del hombre y los de la naturaleza.
Todas las acciones realizadas fueron sometidas al voto popular. En la plataforma electoral se adjuntaba un plano de Miramar con las zonas de demolición. Ya en el poder se sometió el plan que mereció la aprobación por Unanimidad por las bancadas de la UCR y el PJ.
Jamás existió oposición, ni individual ni institucional, a las acciones emprendidas.
Las demoliciones fueron, por estrictas razones de seguridad y previa declaración de inhabitabilidad por organismos técnicos competentes, refrendados por el HCD.

Jamás se discutió sobre la titularidad de los dominios. No se demolió ninguna vivienda con aberturas, ni mucho menos viviendas que requerían recuperación previa de materiales o efectos personales.
Durante mucho tiempo Miramar (pueblo inundado) era el lugar predilecto donde se venía para comprar barato muebles, vajillas, camas, colchones y materiales diversos.
El desmantelamiento de las propiedades siempre fue por decisión de sus propietarios y era reconocimiento implícito de que las mismas eran irrecuperables.
No fue la Municipalidad con sus acciones la que dejó a la gente sin sus casas.
Fue la naturaleza, fue la laguna, fueron las olas, la sal, el viento y el larguísimo tiempo -10 años – de inacción transcurridos, los que alejaron a la gente de sus bienes.
La Municipalidad demolió ruinas irrecuperables con un proyecto que tuvo amplísima difusión.
Paralelo a la demolición se cumplió íntegramente con la plataforma electoral y se difundieron las acciones con un lema que decía “En Miramar gobernar no es solo demoler”.
Con respecto al método utilizado, que ahora es motivo de una placa recordatoria, para mí en lo personal es una tristeza que llevaré por siempre y es tal vez el precio más alto que le hicimos pagar a la comunidad. Si bien no había otra alternativa, esto trae aparejado reconocer el dolor que provocamos. Aunque no implica dejar de reconocer al EA su impecable profesionalidad en ejecutar las tareas.
En las fotos adjuntas a este texto se pueden apreciar la casa de mi abuelo en la que nací, la casa en la que viví en mi infancia, la casa de mi Tía, la casa de mi hermana, la casa de mis vecinos, todas muy cerca de la emblemática panadera Smutt, antes de ser demolidas.
También adjunto fotos de 1981 donde se puede ver el desmantelamiento por parte de sus propietarios del ex Petit Hotel.
Este Hotel fue íntegramente desmantelado por sus propietarios después del pico de crecida de 1984 y cuando la Municipalidad de Miramar intervino en 1988 solo quedaban peligrosísimas ruinas esparcidas con una pileta bajo agua que había provocado gravísimos accidentes.
Quién firmó los convenios en nombre del pueblo de Miramar, respetando la ley, en el marco de la Democracia, podía demostrar que no había padecido la tragedia de la inundación como espectador.
Con respecto a las acciones integrales que llevara adelante el gobierno de Córdoba a partir de la inundación del 2003 (Gobierno De la Sota), en muchas oportunidades expresé que fueron la primer acción integral de la historia de Miramar. También firme mi posición que en la última etapa se invirtieron ingentes cantidades de fondos públicos con proyectos que nacieron desde las estructuras gubernamentales y no fueron un pedido expreso del pueblo de Miramar, ni integraron la plataforma electoral de las autoridades que aun gobiernan el pueblo.

La acción de expropiar terrenos bajo agua (capilla Santa Teresita, Hotel Rosso y otros), ha sido una acción parcial correcta y es el modelo que se debe copiar para expropiar el sector del pueblo histórico de Miramar, cuyas ruinas emergen dada la pronunciada bajante.
Se debe insistir en ejecutar esas acciones no solo por la equidad y justicia que traería aparejado, sino por darle a Miramar la posibilidad de planificar en esa área acciones públicas coherentes con la declaración de Parque Nacional de la laguna y zona de reserva y por sobre todo respetando el mensaje contundente que la laguna ya manifestó.
Sin más les saludo respetuosamente.
Daniel Cerutti

AD

Productor Independiente de Documentales

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