EDITORIAL: DE BURÓCRATAS «PROTOCOLIZADORES»

Por Jorge Villavicencio, para Radio Cardinal. (El artículo expresa los puntos de vista de su autor)

Los propietarios de hoteles y alojamientos de Miramar de Ansenuza están expectantes ante la próxima temporada turística. La mayoría avizora una gran demanda de alojamiento y arribo de visitantes a nuestra villa veraniega. Y esas posibilidades están seguramente en lo cierto al considerar la gran necesidad y deseo que tienen miles de personas, en disfrutar de momentos de esparcimiento que hagan olvidar -aunque sea por algunos días- lo dramático del encierro pandémico de meses. 

Miramar de Ansenuza se vislumbra como el destino ideal para los tiempos de coronavirus: ambiente natural, espacios abiertos y una estructura hotelera adaptada a incorporar los nuevos protocolos. En ese sentido, muchos hoteleros han comenzado a utilizar sus últimas reservas para adquirir equipos y accesorios, a fin de cumplimentar las recomendaciones emanadas de las 30 largas páginas del “Protocolo COVID-19 para Alojamientos Turísticos” realizado por el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación. Sus recomendaciones son casi incontables y de engorroso cumplimiento; pero el hecho de poder sobrevivir a la pandemia y captar a los posibles visitantes de la temporada, agudiza el ingenio de todos; para poder estar en regla al costo que fuere. 

Los organismos burocráticos se han encargado de estudiar, sopesar, comparar, estructurar, editar; y otros tantos “ar” para concluir el “Protocolo COVID-19 para Alojamientos Turísticos”. Allí prácticamente está todo ordenado y determinado para cualquiera de los procedimientos de recepción y alojamiento de los turistas. Pero… ahora bien… el hecho de recibir miles de personas, por ahora de diferentes ciudades y localidades del Departamento de San Justo, nos hacen reflexionar… 

¿Qué sucedería ante la hipotética posibilidad de que se detectara un sospechoso de Covid-19 en Miramar en plena temporada?.

 ¿Ya está previsto el protocolo que se seguiría?. 

¿Se cerraría todo y pondremos a Miramar en Fase 1?.

Son preguntas huidizas y que ningún “protocolizador” quisiera contestar.

Porque el hecho de que muchos comerciantes hayan tenido que romper el chanchito o recurrir a préstamos de ávidas mutuales, para cumplimentar todos los protocolos, exige una respuesta… o mejor expresado: un protocolo ya escrito de cómo se actuará ante la emergencia y no encomendarse a la providencia divina cuando suceda.

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