Editorial: NO AL ABORTO, SÍ AL CONDÓN

Editorial: NO AL ABORTO, SÍ AL CONDÓN

Por Jorge Villavicencio para Radio Cardinal.

La llamarada ya no se puede esconder… salió a la luz quemando con su fuego a quien intente oponerse a la catarata de mujeres y hombres que apoyan el monumento al legrado.

Más de 500 mil abortos clandestinos que se realizan año tras año en Argentina, desgarran nuestra hipocresía, que intentamos esconder entre los muros del pudor y las buenas costumbres. Una cifra que repugna y que desnuda a una sociedad que se embandera como una de las más progresistas y humanistas del continente.

Y llegó el momento de tratar la basura maloliente que transpira por décadas.

Miles de mujeres –la mayoría de los estratos más vulnerables de la sociedad- padecen la angustia de pasar por un infierno, cegando las vidas de inocentes y hasta la propia misma, en clínicas de mala muerte y sórdidas aborteras.

La palangana de Poncio Pilatos hizo su aparición para demostrar a nuestra reluciente sociedad que ya es momento de desenmascararnos y abordar las razones que nos llevan a volar entre los Cielos y los Infiernos.
Y ahora el aborto, esa palabra prohibida llena de estigmas, se presenta frente a nuestros ojos para hacernos ver qué tan humanos somos.
Las posiciones son casi irreductibles: Millones ponderan la legalización del aborto como un derecho inadmisible de las mujeres que consideran a su cuerpo como un “santuario” de sus propias decisiones. Otros tantos millones se abrazan al anti-abortismo aduciendo razones religiosas y a la propia vida de los no nacidos.
Pero el problema no está solamente en el aborto mismo. Subyace un sinnúmero de razones que atraviesan a toda la sociedad que somos y que deseamos ser.
Hay en tantas palabras -y discusiones cruzadas- una serie de cuestiones a tener en cuenta, que seguramente será materia de análisis por todos los actores de la sociedad y sobre todo para dar protección de aquellos inocentes, sin voz y sin defensa alguna, que esperan por su nacimiento. Para evitar la concepción tendríamos que analizar el momento previo en que un hombre y una mujer inician el acto sexual. Es aquí donde deberíamos centrar la atención y desarroparnos de los prejuicios de esta acción, netamente animal y que nuestro ancestral código genético nos conduce imparablemente a la unión de los cuerpos. Por que es aquí –en el momento previo- en dónde tanto el hombre como la mujer son responsables de evitar la posibilidad de dar comienzo a una nueva vida en una relación consentida. Los más de 500 mil abortos anuales son productos de una relación sexual acordada sin protección y una mínima proporción producto de violaciones. Se necesita comunicar, sin tapujos y vergüenzas, la importancia de incorporar métodos profilácticos para evitar la concepción como por ejemplo el conocido condón, por lo tanto si lográramos inculcar en nuestros jóvenes y adultos la importancia de su uso, muchos de los homicidios a indefensos inocentes podrían ser evitados.

Por ello sería mejor ponderar la frase: “No al Aborto y Sí al Condón”. Más que otros epítetos indecibles que vociferan ahora tanto abortistas como anti-abortistas.

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