Semana Mundial de la Lactancia Materna

Las prácticas óptimas de lactancia materna benefician a todas las madres y los niños, independientemente de dónde viven o de su nivel de bienestar económico. En particular, se considera que la lactancia materna exclusiva es la piedra angular de la supervivencia y la salud infantil. No sólo proporciona todos los nutrientes necesarios para el crecimiento durante los primeros seis meses de vida, sino también la protección frente a muchas enfermedades infantiles que ponen en riesgo la vida, y protege frente a algunas enfermedades no transmisibles más tarde en la vida. La lactancia materna contribuye al desarrollo del niño, al logro educativo y al bienestar económico.

A pesar de tener tantos beneficios, en el mundo actual no hay un ambiente favorable para que las madres amamanten. Para sensibilizar y contribuir al cambio, el tema de este año de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 a 7 de agosto, es «Juntos podemos hacer sostenible la lactancia materna».

Cuando pensamos en la lactancia materna, pensamos en la madre y su bebé. Sin embargo, la lactancia materna exitosa depende de un esfuerzo colectivo, ya que las razones por las que una mujer no amamanta a su bebé son múltiples. Por tanto, todos tenemos un papel que desempeñar, desde los miembros de la familia hasta los encargados de formular políticas.

La lactancia materna ha sido vista durante mucho tiempo más como una cuestión del ámbito personal que como una responsabilidad social colectiva. Sin embargo, las prácticas de lactancia están influenciadas por factores que van más allá de su alcance. Por ejemplo, las mujeres enfrentan obstáculos para amamantar debido a la limitada o inexistente protección de la maternidad, así como por la implacable promoción y comercialización por parte de la industria de sucedáneos de la leche materna.

En las Américas, menos del 32% de los bebés son amamantados exclusivamente en los primeros 6 meses de vida. Este promedio regional oculta los avances en países específicos, algunos de los cuales han logrado progresos considerables en el aumento de las tasas de lactancia materna exclusiva. También enmascara el desafío para otros, que muestran poco o ningún progreso. El trabajo colectivo a todos los niveles podría acelerar el cambio necesario para hacer realidad el derecho de cada bebé a ser amamantado y el de cada mujer de amamantar sus hijos.

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