Editorial: De la Pólvora al Átomo. Y del Átomo al Polvo.

Han pasado 72 años desde que los EEUU hiciera detonar las primeras armas nucleares sobre el Imperio del Japón. Desde esos años la humanidad vivió signada por el peligro de utilización de estas Armas de Destrucción Masiva.

En un principio sólo las grandes potencias mantenían el secreto y el poder de su fabricación; lo que brindaban una pequeña esperanza de que Hiroshima y Nagasaki serían las únicas explosiones nucleares utilizadas en una guerra. Pero a pesar de los controles de los países centrales y de las restricciones del conocimiento de la energía atómica,  nuevos países se fueron incorporando durante los últimos decenios en contar con el conocimiento de desarrollar ingenios atómicos.

Así como la pólvora pasó de Oriente a Occidente y transformó en algunas centurias el mapa político de la humanidad. Hoy el conocimiento en la manipulación del átomo, producto de las grandes mentes científicas de América y Europa, llegaron a Oriente y varios países de ese lado del planeta cuentan ya con un temerario y desarrollado arsenal nuclear.  Tal es el caso de Corea del Norte, considerado el país más cerrado y enigmático del planeta, gobernado en la actualidad por el aún joven dictador Kim Jong-un; nacido a su vez de una casta de dictadores.

Este pequeño país -en donde se considera- impera uno de los regímenes de gobierno más totalitarios y autocráticos, cuenta hoy con una capacidad militar y un arsenal nuclear que podría desencadenar la chispa de una conflagración mundial, con pronósticos imprevisibles para la vida humana.

La pregunta… o tal vez el camino más difícil a tomar por los líderes de las potencias centrales sea la decisión oportuna -en tiempo y forma- de abortar los planes de este país que desafía todas las normas establecidas en las cuestiones de la armas nucleares.

¿Será el tiempo de coordinar una acción militar -con el comando de Naciones Unidas- sobre las bases e instalaciones misilísticas de Corea del Norte… para evitar una catástrofe mayor en un cercano futuro… ó es ya demasiado tarde?.

La Humanidad percibe hoy, que dar una solución a la existencia de las  Armas de Destrucción Masiva, es uno de las cuestiones fundamentales para la continuidad y la propia existencia de la vida en nuestro frágil planeta.

Los líderes mundiales deberían encontrar la forma en solucionar de manera rápida, eficiente y segura la Espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas. Por ello deberán despojarse de las cuestionadas urdimbres que entrelazan: razas, fanatismos, religiones e intereses geopolíticos y económicos; minando cada vez más las posibilidades de supervivencia de nuestra especie.  

De no ponderar nuestra inteligencia por encima de las bestias, quizás debamos resignarnos a recitar el concepto del Génesis: «…porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.«

Nota y Gráfica: Jorge Villavicencio, para Radio Cardinal Abril 2017

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