Yaguaretania – Misiones Argentina

A fines de febrero del año 2006, en un diáfano domingo y extrañamente fresco para esta época del año en Misiones, transitábamos por la ruta 12 a la altura de la ciudad de Montecarlo; rumbo a las Cataratas del Iguazú. Recordé un comentario, que había llegado a mis oídos: sobre unos hermanos que mantenían en cautiverio varios ejemplares de yaguaretés. Era una oportunidad para conocer de cerca una situación cargada de emotividad y de sentimientos contrapuestos…

Nos detuvimos en una casilla de información turística ubicada a la vera de la ruta y logramos interiorizamos sobre las posibilidades de acceder a Yaguaretania, lugar donde se encuentran los últimos ejemplares de yaguaretés de Misiones; tuvimos suerte, el domingo es el único día que permiten el acceso.

Un pequeño plano con un simple diseño de curvas y contra curvas, que viboreaban entre las serranías selváticas, nos sirve de guía para recorrer los 30 kilómetros que separan la ruta 12 del establecimiento de los hermanos Waidelich.

Ya en el camino, y luego de andar más de 10 kilómetros, se puede percibir que la selva aún resiste el avance de las incipientes colonias. La vegetación se hace cada vez más profunda y los árboles gigantes, como estoicos centinelas, muestran sus centenarios troncos elevándose a alturas mayores de 15 metros. De vez en cuando, alguna que otra bifurcación, señala la presencia humana en estas tupidas serranías. Son los accesos a diferentes establecimientos que se dedican a la cría de ganado y otros tantos a la actividad agrícola; y se valen de las potencialidades de éstas tierras casi vírgenes.
Impresiona observar una infinita cantidad de tonos de verdes, en contraste con el camino, que varía de rojos oscuros a matices que lo emparientan con el borgoña.

Una serie de carteles indican la proximidad de “Yaguaretania”, los mismos se aparecen de vez en cuando entre tupidas hojas lanceoladas de un exótico pasto de origen africano, que fue introducido por los colonizadores hace más de 100 años. Al traspasar un empinado cerro, el tacómetro nos marca más 30 kilómetros, señal de que ingresamos a la extensa propiedad del los hermanos Waidelich.

A la izquierda del camino, se divisa un gran descampado, que parece estar alfombrado por una aterciopelada carpeta de color verde brillante. Solitarias. Unas cuantas vacas criollas, se alimentan apaciblemente en un prolijo vergel.
Al trasponer una tranquera, el camino desciende suavemente hasta terminar frente a un galpón y a una vieja casa de madera. Como es costumbre en todo campo, salen a recibirnos gran cantidad de perros y luego de aguardar unos minutos se aparece Siger Waidelich. Alto y flaco, mantiene una mirada tranquila y a la vez expectante.

Luego de las formales presentaciones, Siger invita a saborear los tradicionales mates de Misiones. Nos sentamos alrededor de un improvisado fogón y nos abrimos al diálogo…

Los hermanos de los yaguaretés

La historia de los Waidelich es más que interesante. Son hijos de alemanes y su padre fue uno de los primeros maestros, que enseñaron a leer a la primera generación inmigrantes, que se establecieron en el Alto Paraná a principios de 1920.
Su familia adquirió estas tierras para la explotación de la madera y la yerba mate. En la actualidad los hermanos se dedican a la producción ganadera y desde hace algunos años intentan salvar de la extinción a los yaguaretés; que por la dramática reducción de su hábitat, se ven obligados a alimentarse del ganado de los colonos de la región. Conflicto que termina en casi todos los casos con la muerte de los yaguaretés.
Los hermanos Waidelich, obtuvieron una precaria solución y consiste en atrapar y mantener en jaulas a los últimos yaguaretés para alimentarlos y evitar así su caza. El confinamiento es muy cruel, pero hasta el momento es la única manera de proteger a esta representativa especie de Misiones.

Una charla con Siger Waidelich

Altasierra Documentales (AD): Al observar estos ejemplares de yaguaretés confinados, nos produce tristeza… ¿Cómo comenzó tu relación con estos animales?

Siger Waidelich (SW): Nosotros teníamos un obraje y cuando estábamos trabajando encontramos unas crías de yaguaretés. Entonces mi hermano fue el corajudo y los agarró. En ese momento le dije a mi hermano que esas crías no tenían madre porque estaban muy flacos y débiles; si hubieran estado bien alimentados no podríamos haberlos tocados siquiera. Los trajimos a nuestra casa y los alimentamos con pedacitos de carne y le dábamos leche con una mamadera. Era un macho y una hembra y los criamos en una jaulita. Luego los trasladamos hasta aquí y los criamos durante 2 años y medio más.

AD: ¿No tuvieron problemas con las autoridades por mantener en cautiverio esos yaguaretés?

SW: Un día estábamos escuchando la radio y dijeron que bajo algunas circunstancias especiales se puede tener a los yaguaretés en cautiverio. Entonces iniciamos los trámites con fauna de la provincia y nos adecuamos a le ley.

AD: Seguramente esa medida tendrá que ver con la desaparición de las regiones de caza que tienen estos animales. ¿Cuánto espacio necesita un yaguareté para poder desarrollarse?

SW: Un solo ejemplar ocupa 10 Mil hectáreas. ¿Usted puede imaginarse la cantidad de espacio que es?… y el monte no da más!. Antes el monte era profundo… no había tanto campo… bueno nosotros acá no tenemos campo se dice: “piquete”. El ser humano tiene la culpa, él es el que lo aprieta. Se desmonta miles y miles de hectáreas con los chilenos…

AD: ¿Chilenos?

SW: Acá se les dice chilenos a los que desmontan todo el monte (*1) (Waidelich se refiere a la empresa chilena que explota las fabricas de papel en el Alto Paraná) El yaguareté no sabe adonde meterse. Si a uno de estos yaguaretés yo lo suelto en algún parque de la provincia en 14 días está de vuelta acá. Llevamos uno al parque Uruguaí. En 14 días el estuvo acá de vuelta. ¿Y usted sabe cuál fue su fin? Que lo mataron… Yo dije para ecología: “Ese entra en casa ajena y eso no va andar… y fue así… no anduvo y lo mataron…” Lo conocí por el diente torcido que tenía. “Yo no puedo dejar un yaguareté en el parque, porque es muy chico la cosa”… muy chico…

El claroscuro de la trama

Siger Waidelich intenta salvar de la extinción a los míticos yaguares de la Selva Misionera. Su lucha lleva más de 20 años y en ese tiempo ha logrado la reproducción de varios ejemplares en cautiverio. Algunos fueron derivados a zonas de reservas pero la situación es más que crítica: según sus propias estimaciones, no quedarían más de 20 yaguaretés, en todo el territorio de la provincia de Misiones.

Abandonar Yaguaretania nos produce sentimientos encontrados: Por un lado la sensación de angustia que se comparte con los animales enjaulados, y la otra – y tal vez más triste- no atisbar un mínimo de esperanzas, para evitar la progresiva desaparición de estos magníficos animales de la selva misionera…

Jorge Villavicencio – Daniel Fonti (2006)

Vea el vídeo «Yaguaretania»

Noticia Relacionada (http://montecarloenlinea.com.ar)

Tragedia en Yaguaretania – Feb 2009

Uno de los tigres que con tanta dedicación cuidaba don Horts Waidelich terminó trágicamente con su vida en un accidente ocurrido en el lugar.

Montecarlo. Horst Waidelich tenía 72 años, fue atacado por un yaguareté y las heridas recibidas le provocaron la muerte. Se había acercado hasta las jaulas, donde estaban los animales en cautiverio, sin darse cuenta que uno de los portones estaba abierto.

Fue alrededor de las 15,10 horas del jueves 27 de febrero, cuando la Comisaría de Montecarlo tomó conocimiento que en el Paraje Itacuruzú, distante a 30 kilómetros de esta localidad, en la propiedad perteneciente a la familia Waidelich, y donde hay una reserva de yaguaretés, se registró una trágica muerte.

Según el reporte policial, Horst Waidelich se acercó a la jaula para limpiarla pero sin percatarse que una de las puertas estaba destrabada lo que permitió que uno de los animales se abalanzara sobre él provocándole una herida mortal en la zona del cuello.

El cuerpo fue hallado por su hijo Edgar, quien dio aviso a la policía y pudo además, volver a enjaular al animal.

2 comentarios en «Yaguaretania – Misiones Argentina»

  1. Qué impresionante!. Me parece que las próximas vacaciones me voy a Misiones. Me parece que el gobierno debe darles una ayuda a estos «locos» ya que por lo que se ve, los animales están en jaulas muy chicas.

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